Francisca
Marketing · Vivencias Travel
La mayoría de los chicos que llegan en una gira educativa nunca esquiaron. Cómo se organiza una jornada de ski para un grupo entero, qué se hace con los que no quieren subir y por qué dos días rinden mucho más que uno.
De todas las actividades de una gira educativa a Bariloche, el ski es la que más ansiedad genera. En los chicos, porque la mayoría nunca lo hizo. En los docentes, porque parece la más difícil de controlar. Y en las familias, porque suena riesgosa.
En la práctica es una de las actividades más ordenadas del programa, justamente porque está diseñada para grupos que arrancan de cero.
El punto de partida real
En un curso típico, la enorme mayoría nunca se puso un par de esquíes. Eso no es un problema: es el escenario para el que está pensada la jornada.
La consigna del primer día no es bajar una pista. Es pararse, deslizar, frenar y girar. Nada más. Los chicos que consiguen eso terminan el día contentos; los que apuntan a más se frustran.
Cómo se organiza la jornada
El día empieza temprano, porque la logística de nieve lleva tiempo y conviene aprovechar las mejores horas.
Traslado y equipamiento. Se sale del alojamiento y en el centro de ski se entrega el equipo: botas, esquíes, bastones y casco. Solo esta etapa lleva su tiempo con un grupo grande, y es normal.
División por niveles. El grupo se separa: los que nunca esquiaron van a la zona de principiantes con instructor; los que ya tienen experiencia van por otro lado. Mezclarlos es el error clásico que arruina la jornada para ambos.
Clase con instructor. Trabajo de base en sector de aprendizaje, con progresión y a ritmo del grupo.
Corte de mediodía. Comida y descanso bajo techo. En la nieve el desgaste es mayor de lo que los chicos perciben.
Segunda vuelta. Práctica libre supervisada, o continuación de la clase para los que arrancaron más lento.
Cierre y devolución de equipo. Nuevamente lleva su tiempo, y se contempla en el cronograma.
Un curso que esquía dos días no aprende el doble: aprende otra cosa. El día 1 se pierde el miedo. El día 2 es cuando efectivamente se esquía.
Por qué dos días cambian todo
Es la razón por la que los planes de 5, 6 y 7 noches incluyen dos jornadas de ski y no una.
El primer día se va casi entero en adaptación: el equipo incomoda, el frío distrae, el suelo resbala y la cabeza está ocupada en no caerse. Recién el segundo día el cuerpo ya sabe qué esperar, y ahí aparece el aprendizaje real y el disfrute.
Los grupos que hacen un solo día vuelven con la sensación de que "les faltó". Los que hacen dos, vuelven esquiando.
Los que no quieren subir
Siempre hay algunos. Puede ser miedo, una molestia física o simplemente que no les interesa, y forzarlos no sirve.
Para eso la jornada tiene alternativas en el mismo predio: trineo, juegos en la nieve, caminata con raquetas o simplemente quedarse en el sector de descanso con el coordinador. Nadie se queda solo y nadie sube obligado.
Seguridad
El casco es obligatorio y está incluido en el equipo. Las clases son con instructores del centro de ski, el grupo está acompañado por el coordinador de Vivencias además de los docentes, y el seguro de viaje cubre la actividad.
Los sectores de aprendizaje son zonas de baja pendiente pensadas exactamente para esto: chicos que nunca esquiaron.
Qué llevar
La ropa técnica de nieve —campera, pantalón, guantes— suele coordinarse antes del viaje, y conviene resolverlo con anticipación. Además: protector solar (en la nieve el sol pega el doble), anteojos, buff o cuello, y medias largas de ski, no dos pares de medias comunes, que es el error más frecuente y el que más ampollas produce.
Los planes de 5, 6 y 7 noches y el programa Sky Week incluyen jornadas de ski con clases. Mirá el detalle en turismo educativo o consultanos por WhatsApp.




